El hecho de que no hemos sido atacados en los últimos seis años y medio no es por casualidad. Es el resultado de buenas políticas y de los esfuerzos determinados de individuos que las llevan a cabo. Les debemos a estos individuos nuestros agradecimientos - y les debemos las autoridades que necesitan para desempeñar sus trabajos eficazmente. No tenemos mayor responsabilidad que la de frenar ataques terroristas. Y no es el momento para que el Congreso abandone prácticas que tienen un historial comprobado de mantener a salvo a Estados Unidos.